Anoche te soñé. Fue tan raro. Tenias un jean claro y un buzo ligero color de negro. Tus pupilas estaban un tanto dilatadas y no dejaban ver ese color de ojos tan especial entre celeste - azul y verde que posees. Tu pelo castaño estaba como siempre despeinado, al viento. Y aunque nunca me hablas demasiado, repentinamente te acercaste a mi y me invitaste a viajar contigo. Me abriste la puerta de tu auto y bueno digamos que no te dije nada pero sí acepe de una manera indirecta cuando me subí. Pusiste música, algo de rock and roll para romper el hielo. Al ritmo ibas, subías la velocidad y mis pulsaciones también. Me empezaste a contar chistes que no recuerdo bien, porque estaba algo nerviosa mirando como manejabas y como utilizabas el volante como si fuera una batería. Igualmente reí, sí en todo momento me asegure de que mi sonrisa estuviera ahí, contigo. Cruzamos varias veces las miradas y semáforos en rojo también. En un momento frenaste y mire a mi alrededor... solo vi pasto y árboles. Si, estábamos en un descampado y no sabíamos en que parte del planeta. Salimos del auto para absorber mejor el sol y luego no sé como caí en tus labios. Solo tengo esa imagen de estar alejada pero a la vez me sentía tan cerca. Cuerpo a cuerpo. Puedo asegurar sentí el calor de tu piel, la química sustancia que voló mis sesos por el aire.
¿Y adivinen qué? Desperté.
Ba dum tss!
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