jueves, 2 de agosto de 2012
Ayer mientras veía como caía el sol me pregunte en que parte de mi menudito cuerpo yo guardaba las tristezas, donde escondía los secretos, donde se enredaba el rencor, donde dormían mis sueños y donde permanecía el amor aun no dado. Huesos, músculos, sangre, cerebro, arterias, corazón. Partes, miles de partes, miles de sensaciones. Esa noche mi cuerpo tomo un baño de inversión en aguas turbias. Por un momento creí no respirar y un nudo muy espeso se atoro en mi garganta. Me ahogué en un mar de lamentos. Lágrimas brotaron de mis ojos sin control. En silencio te acercaste y me preguntaste que era lo que me pasaba. El agua calmó, el llanto murió. Con mi mirada escondida conteste que no sabia porque me sentía así. No tenia la mas pálida idea de porque lloraba con tal desesperación. (Confusión, confusiones a la orden del día)
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