martes, 4 de septiembre de 2012

Me acordé.

Esta mañana lluviosa me remonte al pasado al escuchar su nombre. 


Me acorde del color de tu pelo castaño todo revoltoso, de la mirada libre que poseías, de tu vestimenta ligera, de tu sonrisa picarona, y tu tono de voz tan sensual. Perdí la cuenta de las miradas que cruzamos, los suspiros que te regalé, de las veces que  agradecí a aquel bendito bar en el que te encontraba todos los sábados y de las veces que maldecí al destino por jamás haberte encontrado bajo los rayos del sol. Noches interminables de excesos por donde mirabas y en esas condiciones eran en las que yo te veía... hasta doble! Fue una linda primavera, en la que me canse de mirarte y vos seguro de sonreírme. Después de todo, entendí porque jamás el destino nos acerco un poquito más, porque él es sabio y me tenía preparado algo diferente a todo lo que había vivido hasta el momento.




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