Y esta tarde de sol vi una paloma posar en mi árbol de jacarandá.
Tan libre se la veía. Pronto la escuche cantarle a su amado. Él no tardo en llegar. Volaron hacia lo mas alto, jugaron a enredarse con el aire, se escondían entre las ramas. Fueron y vinieron varias veces. Se posaron de nuevo en el árbol y con el sol calentaron su menudito cuerpo. Se hacían caricias y se mimaban uno al otro constantemente.
Tengo que confesar que observarlos me trajo
lindos recuerdos...
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