jueves, 7 de junio de 2012

Y me pareció no sentir los pies en el suelo...

Mientras el sol caía, como casi siempre nos encontrábamos juntos en la cama jugando y riendo. Una luz natural alumbraba tu rostro y fue en ese momento que decidí desconectarme del mundo para perderme en vos. Me di cuenta de tantas cosas... sobretodo de sentimientos que nunca pensé que podía llegar a existir en mi menudito cuerpo. Me detuve en tus llamativos labios, que por cierto jamas me había tomado la delicadeza y el tiempo para mirarlos fijamente unos minutos. Son tan lindos... pensé. Con mi mano marque su contorno como si los estuviera dibujando con un lápiz de punta fina. Luego los recorrí de un extremo a otro como rellenandolos de ese colorado oscuro que posees, totalmente sobrenatural que parece que no podre encontrarlo en mi paleta de colores. Los acaricie lentamente para apreciar su suave textura. Medí su profundidad y altura. Memorice cada milímetro y luego los probé. Fueron besos dulces como la miel y livianos como una pluma. Fue una caricia degustar tus labios, fue sentir mis pies en el aire.



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